El poder de la Gratitud

 

Estás durmiendo plácidamente y la alarma comienza a sonar, anunciándose que un nuevo día está por iniciar. Deseas dormir más, te aprietas contra las sábanas, te toma un par de minutos para reiniciar tu cerebro, claro, te encantaría poder quedarte ahí y no hacer nada; pero, sabes bien que si lo haces por unos minutos más tu día será un caos, porque la rutina marca un horario por cumplir. El día transcurre entre: oficina, reuniones por zoom, estresarte porque no cumpliste esto o aquello, tienes pensamientos rumiantes que te indican que la casa es un desastre, que no pagaste esto, que tienes que ir acá o allá, y todo es un tener que hacer, pasan las horas y si bien, hay momentos apacibles con risas o alegrías, te enfocas en lo que deberías tener, las cosas que no puedes comprar, los minutos que no te alcanzaron, etc; el día al fin concluye en tu cama, viendo una serie y checando redes sociales hasta caer dormido.  Al día siguiente la rutina vuelve a comenzar, y los días pasan sin darte cuenta. Dentro de ti, sientes un gran vacío, quizá por no tener  esa pareja ideal, por estar casado y no ser lo suficientemente feliz con ello, por no tener la casa ideal, el auto, la ropa, deseas estar en la playa y no dentro de una jungla de asfalto, el presente parece insufrible, y te consuelas pensando “cuando tenga esto o aquello, podré ser feliz”. ¿Te identificas?

Al encontrarnos en la rueda de la vida, en el pasar de los días, la vida pierde total sentido para nosotros, porque estamos completamente desconectados de nuestra verdadera esencia, esa que nos hace auténticos y únicos en el universo. Parece difícil encontrar esas herramientas que nos brindarán la energía para salir adelante, esas que a veces parecen inexistentes, pero que están ahí, esperando ser encontradas. 

 

¡DETÉNTE! ¿Qué pasaría si te dijera que con todo eso que ya tienes puede ser una persona más feliz? Parece impensable, pero no es así. Existe dentro de ti un poder maravilloso, que requiere de constancia y disciplina, ese poder se llama: GRATITUD.

La gratitud es la capacidad que tenemos los seres humanos de reconocer la bondad que hay en nuestras vidas y honrarlo.

Vivir en gratitud, no es algo que suceda de la noche a la mañana, tiene que estar en tu itinerario diario, tienes que darle espacio. 

 

Te preguntarás  ¿Cómo hago eso? ¡Sencillo! Así como le dedicas un momento del día a tu salud física, a tu vida social, a la serie de Netflix, o algún interés en particular; de igual manera puedes otorgarle unos minutos del día a la gratitud. 

 

Comienza poco a poco, hazlo mientras tomas tu café de la mañana, puedes agradecer disfrutar de tu bebida y el poder estar ahí, cuando haces las compras de la semana puedes agradecer el poder adquirir esos alimentos, mientras caminas a tu trabajo, agradece el tenerlo; conforme los días pasen y hagas estos pequeños ejercicios serás capaz de darte un momento sagrado para agradecer todo lo que eres, todo lo que fuiste, lo que tienes,  lo que no, lo que has tenido, lo que tendrás y lo que puedes llegar a tener. Si deseas llevar más profunda la práctica puedes obtener mi descargable Cerrando ciclos, donde incluye un reto de 21 días de gratitud. 

 

Hacer del agradecimiento una práctica constante nos ayuda a estar en el momento presente.

Cuando te enfocas en el aquí y el ahora, es difícil extrañar o llorar por lo que nos pasó, porque tu mente está enfocada en lo que tiene hoy, y por ende llenándose de amor.

Cuando vives agradecido, existen muy pocos espacios para la melancolía, la añoranza del pasado, y por supuesto la ansiedad por el futuro, te enfocas en el presente y vives con mayor plenitud; porque déjame decirte que lo único seguro que tenemos es el HOY. 

 

Algo que me encanta hacer cuando siento que no estoy conectada con el aquí y el ahora es salir a caminar, yo le llamo  “caminata de gratitud”, me encanta conectar con lo que habita en mí, con lo que está ahí afuera, la naturaleza (aun cuando esté en medio de la ciudad), poder agradecer este momento y esa oportunidad es realmente reconfortante. 

 

Y es así, porque no hay mejor ansiolítico  que la GRATITUD, es la pastilla de amor propio por excelencia, cuando agradeces y honras tu vida y tu existencia, eres capaz de reconocer la luz de tu interior y te conectas con la divinidad, tu ser interior, esa energía superior que te mueve. Tener la capacidad de despertar, agradeciendo esa oportunidad que la vida te da, ese día extra, un bonus day; esto te hará más consciente de no dar por hecho la vida y  los días tomarán otro sentido. 

 

Agradece tu cuerpo físico, que te mantiene aquí, viendo un sinfín de posibilidades, agradecerás que aunque imperfecto a tus ojos, es lo que es, está lleno de vida para que puedas experimentar sabores, olores, texturas, la vida misma. 

 

Dirás, pero en la vida no todo es felicidad; así es, las cosas no siempre pueden ser como queremos o deseamos,  pero al verlo desde la gratitud, también te dará otra perspectiva de esos momentos no deseados. Agradece una situación difícil, agradece lo que si superaste, porque avanzaste, por tu resiliencia y por supuesto, el aprendizaje que ésta te dejó; si la estás transitando por ella agradece su presencia y la lección que estás por aprender,  verla desde este lugar te permitirá aceptarla; será una experiencia más, una lección que tuviste y que puede ser una bendición desde los ojos de la gratitud. Agradecer todo lo que no es, lo que no fue, tus batallas ganadas o las batallas que vives porque saldrás victorioso y en definitiva más fuerte que ayer. 

 

Recuerda que cada uno de nosotros  cuenta con todo este poder maravilloso que existe en nuestro interior, entrégate a esta forma de vida y créeme, ahora todo cobrará un nuevo sentido. Harás que cada día valga la pena vivirlo, este es el Poder de la Gratitud.